domingo, 30 de marzo de 2014

TOULOUSE

Un paseo: aunque el viajero visitó la ciudad en condiciones especialmente inusuales, siempre recordará las plácidas caminatas a orillas del Garona o del Canal, junto a las barcazas y a los plácidos tolosanos que gozaban de la clemente primavera.
Un restaurante: La variada y energética dieta occitana tiene platos ineludibles de fama universal que no han perdido ni su sabor ni su vigor, de modo que, salvo por cuestiones endocrinas, el viajero los recomienda vivamente. Aunque modestos figones, tanto La Taverne de Brennus como Au Gascon ofrecen una carta acertada y económica. Véase, pues...
Una visita: Si se tiene algo más de tiempo, se recomienda una visita a la ciudad de Albi (que merece por sí sola una entrada en el blog) o a Cordes-sur-Ciel, sitios ambos con un perfume de historia sangrienta y heroica. En cambio, si el viajero no quiere alejarse tanto, la visita a la Cité de l'Espace o a la factoría Airbus podría ser sorprendentemente positiva. La opción más clásica de pasarse por Saint-Sernin no por modesta es menos atractiva.
Un recuerdo: Al viajero le gusta llevarse cosas menudas, objetos sencillos, perfumes suaves o, como en este caso, sonidos como el acento local, recio y directo, con pocas nasales y volumen alto, tal vez para entenderse mejor cuando se juega al deporte local.

domingo, 9 de marzo de 2014

ZARAGOZA

Un paseo: Esta ciudad, de la que se dice que tiene las cuatro sílabas tónicas, tiene a gala, como su nombre, ser llana, y por lo tanto accesible en bicicleta, porque a pie ya hace tiempo que no, desde que dejó de ser una ciudad mediana para ser una grande, y vaya que sí. Si uno aprovecha una mañana apacible, un paseo por lo que fue la Expo puede resultarle grato. Esperemos que se habiliten, como quieren en Legado Expo, los edificios más significativos, como el puente y la torre del agua con su imponente Splash.

Un restaurante: El viajero nunca pasa hambre allá donde va, eso sí, le ocurre que come más de la cuenta, incluso siendo verduras. En Casa Lac le ocurrió lo segundo, con unas verduras deliciosas en un restaurante con decorado clásico y con unos menús de degustación espectaculares. Sabiendo eso, en Los Victorinos y en Casa Pascualillo, sin perder calidad, una puede parar a tiempo.

Una visita: No cabe duda de que la tradición popular ha acaparado la imagen de Zaragoza en torno a las figuras religiosas, pero el viajero no es de dejarse convencer por esa vía iluminativa, de modo que se sugiere aprovechar el tiempo en el Mercado Central o en La Aljafería, teniendo en cuenta que, si hay niños, es mejor no compartir el espacio de las salas.

Un recuerdo: Al acabar su estancia, el viajero se llevó a casa un espantoso resfriado, pero ni el Cierzo ni esta ciudad se merecen tal recuerdo, así que se sugiere una alternativa para recordar que el clima es variable y hay que protegerse del viento.

LUGO

Un paseo : La tranquila y casi peatonal capital lucense le ofrece al viajero todo lo que necesita para recordar que es posible despatarrars...