ARANDA DE DUERO
Un paseo: el viajero que suele ir a esta ciudad tiene en mente, como es costumbre, un corderito, y no precisamente para conciliar el sueño. Se recomienda al visitante una apacible caminata por las calles próximas a la Plaza Mayor, pero lo ideal y más bucólico es que el viajero se acerque a la orilla del río que da nombre a la villa. Un restaurante: cuando un viajero llega a una ciudad mediana o pequeña sin ánimo de visitarla, solo porque le ha llegado la hora de comer, tiene que seguir unas instrucciones básicas como llegar al centro, preferiblemente siguiendo las señales de Ayuntamiento -Town Hall, Mairie,...-, donde se concentran tiendas y restaurantes. Si el viajero tiene la suerte de que la hora de comer le pilla cerca de Aranda, entonces que entre por el arco, y la primera a la izquierda. El Mesón de la Villa sabe de qué va esto. Una visita: en tierra de vinos es de rigor acercarse a una bodega . Si bien el bodeguero nos animará a comprarle su mercancía, también se esfo...