CHINCHÓN
Un paseo: ya se le ha hecho saber al viajero que seis horas en algunos destinos son más que suficientes, pero la respuesta -una pregunta- siempre ha sido la misma: ¿suficientes para qué? Hecha la aclaración, se invita a tomarse el tiempo que se quiera en una caminata de la Plaza Mayor al Parador , y así todas las veces que se quiera. Un restaurante: es ya una constante en la vida del viajero que, sobre todo en Chinchón, suele desear el plato de otros. Y no es que sus habituales chuletillas desmerezcan, sino que el solomillo de choto tenía una presencia más que gloriosa. En el Mesón de la Reina , en el balcón o dentro, hay de las dos cosas y muchas más. Una visita: el público suele, y con razón, hacer la sobremesa en el Parador, pero el viajero va a proponer, aunque luego nos tomemos un café allí más tarde, dar un saltiti hasta el viejo Castillo de los Condes . Se aprecia que, tras la gloria de su pasado, las huellas de ruedas de coches son indicio del trasiego no...