CASTELLÓN
Un paseo: cuentan que uno de fuera, con intención de visitar la ciudad, se montó en bici y se puso a dar vueltas a una rotonda que hay en L'Alcora, tan grande que se ve desde el espacio. El viajero aconseja preguntar a algún ciudadano de la zona. Si salimos de tal aprieto, la ciudad nos ofrecerá un paseo relajante y llanito por el Parque del Meridiano , o una caminata tanto por la orilla del mar como por el puerto. Un restaurante: los más perezosos se quedarán en la playa del Gurugú y encargarán un arroz, pero el viajero sugiere romper con la molicie playera y acercarse al centro, porque allí descubrirán recetas creativas y tradicionales mezcladas con estilo. Hace años hubo un hostelero heterodoxo que no envenenó a nadie porque algo le falló, ya que todo indicaba lo contrario. Pese a estar siempre lleno, aquello entrañaba riesgos innecesarios que su gracejo no compensaba, así que, mejor cerrado. Por suerte para la salud pública hay sitios decentes, como el Mesón Navarro -...