VALLADOLID
Un paseo: una vez más las ciudades de la meseta tienen esas llanuras que invitan a recorrerlas en bicicleta. Por Campo Grande o por el carril bici, Valladolid tiene posibilidades para los ciclistas , a condición de que el frío invernal y el hielo quieran respetarnos. A veces las inclemencias no son obstáculo para pedalear ligeros . Un restaurante: alguno dirá que no se va a ir uno de aquí sin probar un lechazo . El viajero sabe, porque lo vio, que un invitado a una boda le pidió al camerero que le guardara unas cabezas de cordero. Así lo hizo, y el cliente las guardó en el minibar del hotel para llevárselas al día siguiente. Si el hambre es tan feroz, váyase uno al Figón de Recoletos . Pero últimamente de tapas se come muy bien por aquí, así que puede ser una opción hacer una ronda de bares. Las patatas a la importancia las recomienda el viajero. Una visita: la idea de clásica ciudad castellana que todo el mundo asocia con, por ejemplo, la Plaza Mayor vallisoletana, c...