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BAYONA

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Un paseo: es probable que un viajero quede tan prendado por el castillo -que es Parador , claro-, que no salga de allí en horas. Sin negar que la fortaleza de Monterreal  es un conjunto singular, en sí mismo y por sus vistas, deberíamos, como anuncia el consistorio local , sugerir otro itinerario, como una caminata hasta la playa. Un restaurante: como amigo de Paradores , el viajero siempre recomienda su menú, pero también, como goloso impenitente, busca y rebusca por las callejuelas de las ciudades. El Casco Vello de Baiona tiene de esos sitios marineros que, para un vino de aperitivo, son ideales. Tras la pausa, el viajero podrá darse a uno de sus placeres en El Túnel . No hay nada que explicar. Una visita: si aún seguimos enteros tras las zamburiñas, podríamos acercarnos, para desentumecer las piernas, hasta el Museo de la Carabela Pinta , sí, sí, la misma. Esto tiene la ventaja de que, si nos parece algo artificial -es pedagógico-, siempre podremos visitar el puerto. ...

ASTORGA

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Un paseo : Cómo le gusta al viajero bordear -que no escalar- las murallas de las ciudades. En la capital maragata , el recinto fortificado nos facilita una caminata considerable, de más de dos kilómetros, así que todo pinta bien antes de desayunar en la plaza del ayuntamiento . Y si no, pues a descubrir parajes de fábula... Un restaurante : Es costumbre que el viajero se deje orientar por el paisanaje autóctono a la hora de menear el bigote, y en Astorga no se ha de faltar a la cita con la ronda de vinos, que suele por sí misma dar de comer, como el gastrobar Miku . Pero cuando la cosa se pone seria es a la hora del cocido maragato ... Una visita : Una ciudad cuyo próximo milenio será el tercero tiene por fuerza que ofrecerle mucho al viajero curioso. Si uno es más de arquitectura gótica y posteriores, pues que vea la catedral ; si somos más de edificios llamativos e inexplicables, entonces habrá que centrarse en Gaudí ; pero si lo que realmente nos interesa es la solidez de lo...

TOULOUSE

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Un paseo: a uno en la tele le preguntaron si conocía una ciudad ideal para pasear. No dijo Toulouse , pero el viajero la recomienda, porque es llana, tiene un parque fluvial maravilloso, no es espectacular pero deja huella,... ¿Qué más se puede pedir?   Un restaurante: la ventaja del buen tiempo local es que las terrazas , incluso en invierno, tienen vida. Curioso como es el viajero, se dejó, sin embargo, tentar por un popular figón, Le Colombier , en el que probó el célebre cassoulet. La polémica sobre el origen -Toulouse o Castelnaudary- animó la sobremesa. Cuidado con las sobremesas.   Una visita: a veces las rutas monumentales dan sorpresas interesantes como la basílica de Saint Sernin , donde el viajero, además de fresquito, hallará una arquitectura menos francesa que de costumbre. Aquí la piedra no es solo caliza sino también ladrillo, lo que le da un efecto a la ciudad, llamada la ville rose .   Un recuerdo: el viajero estaría constantemente trayéndose...

ANTIBES

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Un paseo: si uno no se quiere aventurar hasta el Cabo , cosa que sería una lástima, también puede disfrutar del Viel Antibes , un casco histórico sin los excesos del glamour de sus ilustres vecinas de la Côte-d'Azur. De todos modos, lo que el viajero nunca se debería perder es la imagen de la ciudad con los Alpes nevados al fondo.   Un restaurante: ya no se sabe si el decorado alimenta tanto o más que la comida, pero en Antibes, aprovechando una arquitectura provenzal aún en pie, el viajero podrá sentarse a la mesa y dejar pasar el tiempo. En Le Jardin , el viajero recuerda esa sensación frente a un tartar de la casa o unas verduras de temporada.   Una visita: seguir los pasos de los grandes artistas en esta región es fácil, ya que casi todos tienen diseminada su obra por los lugares en que vivieron. Sería muy fácil -aunque muy recomendable- entrar en el Musée Picasso , pero el viajero, amante de algunas viejas costumbres, como el correo en papel, encontró el Musée de...

MANCHESTER

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Un paseo: es muy tentador alejarse un poco de la ciudad y adentrarse en los verdes senderos de la campiña, pero dependerá del tiempo, así que elegir un parque puede sustituir a la aventura. El viajero recuerda un tranquilo paseo por entre las lápidas del cementerio de una iglesia, pero seguramente esto desanimará a algunos. Por eso la propuesta será vagar por los puentes de Manchester Canal. Todo un lujo.   Un restaurante: de joven, recuerda el viajero que la cocina local era muy limitada, y por eso se abonó a una dieta indopakistaní deliciosa. El consejo es elegir alguno de la cadena Rajdoot Tandoori y dejarse llevar. En ciertos locales, como no hay licencia para bebidas alcohólicas, uno puede traerse su vinito o su cerveza y encargar la comida. El viajero es un ferviente defensor de esta fórmula.   Una visita:seguramente muchos acudirán al famoso estadio de Old Trafford , pero el viajero, aunque aficionado al buen fútbol, en particular al que se disfruta en el Vic...

LYÓN

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Un paseo: esta ciudad goza del clásico señorío burgués junto a una tranquila atmósfera de capital de provincia, lo que la convierte en un sitio agradable para el viajero sin prisa. El barrio viejo es muy tentador para desperezarse, así como una caminata en el contorno de la Place Belcourt , que ya nos llevaría un buen rato.   Un restaurante: por influencia de los grandes nombres de la nouvelle cuisine , en esta ciudad casi todos los restaurantes se esmeran en ofrecer destellos de finura. El viajero tuvo la ocasión de comprobarlo en la frecuentada Brasserie Georges , que ofrece lyonnaiseries deliciosas. Y pensar que algunos de pequeños no podían ni ver el hígado encebollado.   Una visita: el edificio testigo de nuestros pasos matinales será el destino de nuestra expedición. La Basílica de Fourvière es, pese a su presencia orgullosa, un edificio convencional, pero la visita le gustó al viajero por la subida en funicular y por las vistas de la ciudad.   Un re...

ROMA

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Un paseo: al viajero no le cabe duda de que para darse una caminata por Roma hay que elegir la zona más adaptada al gusto de cada cual, ya que habrá quien piense que los jardines de la Villa Borghese , aunque plácidos, son algo pastelitos; otros pensarán que la Piazza di Spagna está abarrotada; e incluso hay algunos que ven el Foro como un montón de piedras. Este último será, aunque por la sombrita, nuestro objetivo. Allí flotaremos entre tanta historia en medio de una atmósfera mágica.   Un restaurante: las grandes ciudades tienen la ventaja de la gran oferta, pero también esconden muchas trampas bajo la etiqueta de restaurante. Cuando el viajero vea grupos, que se aleje; si ve camareros que lo interpelan en varios idiomas, que se aleje; si anuncian cucina casalinga y en la cocina huele a fritanga, que se aleje. Sin embargo, en Roma Sparita , un sitio artesano con una terraza fenomenal, el viajero se dará a una de sus pasiones, la pasta. Una visita: entre las mil cosa...