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CLERMONT-FERRAND

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Un paseo : La ciudad, resultado de un proceso volcánico tumultuoso, tiene su llanura central y sus cuestas, pero por lo general el caminante encontrará donde disfrutar de la calma "auvergnate". El barrio viejo destaca por una limpieza apreciable y una atmósfera mansa y con olor a productos locales. Si uno quiere salirse de la ciudad, disponiendo de tiempo, lo mejor es subirse al majestuoso monte Puy-de-Dôme , un viejo volcán que ha moldeado la ciudad y toda la zona. Un restaurante : Afamada por sus quesos, la región del Puy-de-Dôme -y toda la Auvernia- tiene una cocina para valientes y para amantes de los sabores tradicionales. Si el viajero es de esos, tiene una cita en el 1513 , un lugar del que se puede salir satisfecho como poco tras una truffade . Una visita : Pese al esplendor majestuoso de la catedral gótica, nada es comparable al infalible encanto de la basílica románica de Notre-Dame-du-Port , una joya que destaca entre las numerosas iglesias medievales...

JACA

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Un paseo: Para ser una localidad modesta, Jaca ofrece opciones muy variadas para descubrir tanto el espacio urbano como toda la Jacetania , de modo que el viajero elegirá según sus aptitudes y preferencias si desea visitar monumentos como la Ciudadela, pasear por las calles, muy bulliciosas en verano, acercarse a la fantástica estación ferroviaria de Canfranc o subir en el telesilla de Astún hasta los Ibones pirenaicos. Un restaurante: Tras haber comido sardinas a la parrilla en plena montaña, el viajero ya no podrá sorprenderse si encuentra otros manjares impropios de semejantes coordenadas. Pero si apuesta por la cocina de proximidad, que no deje de acercarse a Cobarcho , por sus migas, o al Mesón Serrablo , por unos cardos deliciosos. Una visita: Como la ciudad es menuda, no costará nada hacer una ronda de pequeñas joyas locales, alguna de ellas discreta maravilla del románico, como la Ermita de Sarsa , algo abandonada en su interior. Un recuerdo: El vi...

GLASGOW

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Un paseo: Sin saber qué encontraría, el viajero se internó en Glasgow y allí descubrió una ciudad bulliciosa y apta para vivir. Si bien el centro se presta a una caminata interesante, en los parques de la periferia se hallan las mejores escapadas verdes y urbanas, como el Pollok Country Park , que alberga la Pollok House y la Burrell Collection . De todos modos, allá donde vayamos, siempre habrá un remanso donde tomarse un refrigerio, como alguna iglesia reconducida al camino recto, como Cottiers . Un restaurante: La oferta de sabores es amplísima y, si se sabe elegir, cada paladar encontrará su plato, local o de las partes más exóticas del mundo. Se puede comer a cualquier hora o casi, de modo que no hay excusa para regalarse un placer. El viajero se regaló muchos, todo hay que decirlo, pero se llevó un grato recuerdo de un escondido restaurante, Stereo (que tiene su alternativa en Mono ), dentro de un edificio Art Déco muy simpático. Una visita: Un viajero urbano tiene q...

EDIMBURGO

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Un paseo: Ni las cuestas, ni la lluvia, ni el sutil acento escocés pueden con el encanto de esta ciudad, que le ofrece al viajero la ocasión de pasear en plena ciudad por un sendero de bosque oceánico como el Water of Leith . Si se prefiere una opción más urbana y pintoresca, entonces se sugiere un paseo por Grassmarket , donde una pausa con una pinta podría reponernos de tanta intensidad. Un restaurante: Contrariamente a lo que podría parecer, la cocina local tiene buenos exponentes en los innumerables restaurantes de Rose Street , donde, además del Haggis , hay buenos manjares escoceses, pero el viajero se coló en un modesto local, Smoke Stack , donde el buey y el salmón compitieron por ser los reyes del fogón, pero la batalla se la llevó el simpático mesero. Una visita: El imponente castillo de la ciudad podría restarle prestigio a todo lo que Edimburgo tiene, y además esa visita es cara y atropellada, por eso el viajero se decanta por la Scottish National Portrait Gallery ,...

TOULOUSE

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Un paseo: aunque el viajero visitó la ciudad en condiciones especialmente inusuales, siempre recordará las plácidas caminatas a orillas del Garona o del Canal, junto a las barcazas y a los plácidos tolosanos que gozaban de la clemente primavera. Un restaurante: La variada y energética dieta occitana tiene platos ineludibles de fama universal que no han perdido ni su sabor ni su vigor, de modo que, salvo por cuestiones endocrinas, el viajero los recomienda vivamente. Aunque modestos figones, tanto La Taverne de Brennus como Au Gascon ofrecen una carta acertada y económica. Véase, pues... Una visita: Si se tiene algo más de tiempo, se recomienda una visita a la ciudad de Albi (que merece por sí sola una entrada en el blog) o a Cordes-sur-Ciel , sitios ambos con un perfume de historia sangrienta y heroica. En cambio, si el viajero no quiere alejarse tanto, la visita a la Cité de l'Espace o a la factoría Airbus podría ser sorprendentemente positiva. La opción más clási...

ZARAGOZA

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Un paseo: Esta ciudad, de la que se dice que tiene las cuatro sílabas tónicas, tiene a gala, como su nombre, ser llana, y por lo tanto accesible en bicicleta, porque a pie ya hace tiempo que no, desde que dejó de ser una ciudad mediana para ser una grande, y vaya que sí. Pero su casco viejo sigue teniendo lo que el viajero busca para perderse y encontrar cosas intemporales. Un restaurante: El viajero nunca pasa hambre allá donde va, eso sí, le ocurre que come más de la cuenta, incluso siendo verduras. En Casa Lac le ocurrió lo segundo, con unas verduras deliciosas en un restaurante con decorado clásico y con unos menús de degustación espectaculares. En escalas menudas, las tapas de Bodegas Almáu o los platos para compartir del Rincón de Curro son inmejorables. Una visita: No cabe duda de que la tradición popular ha acaparado la imagen de Zaragoza en torno a las figuras religiosas, pero el viajero no es de dejarse convencer por esa vía iluminativa, de modo que se sugiere apro...

LA CORUÑA

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Un paseo: El viajero escuchó en "La Coru", y era verdad, que si el tiempo no estaba para pasear, solo había que esperar un rato. Para los menos andariegos, se recomienda seguir la línea de la playa de Riazor , por la arena o por el paseo, pero quienes prefieran dejarse azotar por el viento atlántico, que se animen a subir a la Torre de Hércules , desde donde se domina el horizonte y, según se dice, se ve América, en días claros, desde luego. Suele dar hambre luego, así que mejor es desayunar. Un restaurante: Ausente de Galicia durante años, el viajero recordaba aún los mariscos y las comilonas, y alguna se dio, sobre todo en El Ensanche , donde probó unos chicharrones deliciosos que hubo de digerir con una copa en Marita Ron . Pero se encaprichó con el pulpo, de modo que se dejó sugerir por el saber local, y así llegó a A Pulpeira de Melide . ¡Sabia decisión! Una visita: Si el viajero no ha entrado a ver el faro, muy cerca puede dejarse sorprender por dos cosas b...