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ELIZONDO

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Un paseo:  La capital del valle del Baztán puede tener a gala presidir una comarca apacible que le da al viajero lo que el viajero busca, y si no, a cuarto de hora lo encontrará en cualquiera de los pueblos próximos como Zugarramurdi, Irurita, Amaiur... Tiene Elizondo una curiosa fiesta en verano, la baztandarren biltzarra , en que un desfile de carrozas pone color y sonido a las calles. Si no somos amantes del folclore, tal vez nos resulte algo particular. Una visita: La ciudad en sí misma y todo el valle ya son suficiente reclamo para quien desee gozar de buenas vistas, pero para perfiles más inquietos se propone pasar por el Museo Etnográfico , con una colección de pintura y un catálogo de singularidades locales. Tampoco está mal el Museo Santxotena al aire libre. A tiro de piedra de Elizondo se encuentra el Molino de Urdazubi , todo un descubrimiento para los ojos urbanos. Un restaurante : Por oferta no será, ni por buenos precios, si el viajero se queda con ham...

LA ROCHELLE

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Un paseo : Ciudad menuda y fresquita, La Rochelle tiene mucho que pasear entre las calles del interior y la zona del puerto. Huyendo de los calores, el viajero se introdujo por las calles porticadas del centro y descubrió una calma impagable, pero luego se fue hacia el mar donde todo era agitación y brisa marina. Nada más y nada menos. Una visita : Si se dispone de tiempo, no sería mala idea cruzar el puente que lleva a la Isla de Ré , un enclave de reposo vacacional pero con buena oferta para el viajero indolente. Basta con subirse al autobús 3A en la estación y dejarse llevar. Un restaurante : Tan cerca del mar, quién no va a darse el gustazo de un plato de pescado. Pues en Le Bistrot des Pêcheurs , con terraza al puerto, se puede probar un carpaccio de emperador a buen precio. Un recuerdo : Que me perdonen los alérgicos al polen, pero qué bien huele esta ciudad a flores de tilo en pleno verano. Un recuerdo imborrable.

BURDEOS (BORDEAUX)

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Un paseo : Burdeos tiene la facilidad de ser llana, y eso lo agradece el viajero de a pie. Esta ciudad tiene mucha variedad de espacios, desde las tradicionales calles señoriales hasta los arrabales más agitados, y todo ello en un ambiente apacible, muy meridional. Una visita : Los amantes del vino tendrán en la capital girondina un motivo para considerar cada bodega una visita, o incluso podría interesarles la Cité du Vin , pero si se quiere ir más allá, habrá que prever un saltito a Saint Émilion , una ciudad impresionante. El viajero también recomienda acercarse a Pessac en autobús para admirar la Cité Frugès donde Le Corbusier construyó un espacio residencial vanguardista. Toda una sorpresa. Un restaurante : Todo lo que el paladar desea y los médicos persiguen se encuentra en Aquitania, de modo que no le demos más vueltas y démosle al cuerpo lo suyo y dejémonos seducir por los encantos del pato. Para bolsillos modestos tenemos La Table Bordelaise , un pequeño local con gr...

JAÉN

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Un paseo: Pese a no tener tranvía, y eso que algunos lo intentaron, Jaén tiene muchas opciones para patearse sus calles. Que nadie se asuste por lo empinado de la ciudad, ya que también baja de regreso, pero si se opta por subir hasta el Castillo , mejor en taxi, que la colina es dura. Si no, las callejuelas son todo un placer. Una visita: Una pequeña ciudad tiene, por lo general, grandes sorpresas, por lo que merece la pena no dejarse tentar por lo desmesurado, para optar por esos modestos placeres que el viajero podrá descubrir en los Baños Árabes o, no lejos de allí, ante la curiosa estatua del legendario Lagarto local. Un restaurante: El viajero sabe si una ciudad guarda o no esa vieja y agradable costumbre de poner tapa, y Jaén se lleva ahí la distinción más alta. Cualquier bar colma a sus clientes con ese detalle tan cívico y cordial, pero hubo uno en el que, además, vale la pena pagarse una ración de bacalao con habas y aceite: El Gorrión . En la calle Cerón y su lab...

TRUJILLO

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Un paseo : Hay ciudades que están hechas para darse un paseo y no cansarse pese a las cuestas y al empedrado berroqueño, y Trujillo es así, agradable, limpita y de lo más coqueta . Es muy recomendable no perderse nada, de modo que se sugiere una visita guiada de las que ofrecen en la oficina de turismo , con las que se accede a sitios que no tienen entrada libre. Un restaurante : Y qué decir de la comida local, sabrosa, recia y reconocida. El viajero que se quede en la Plaza Mayor podrá degustarla toda sin moverse mucho, pero los que quieran salirse del epicentro trujillano tienen un asador, Alberca , donde regalarse el paladar con delicias inmejorables y refrescarse el gaznate con caldos extremeños de calidad. Una visita : Tener el engorro de elegir entre tanto tesoro es, por desgracia, lo habitual en Trujillo, pero el viajero es fiel a sus principios y destacará un lugar único, el aljibe ... ¡Para qué dejar de soñar! Un recuerdo : El recuerdo de Trujillo es casi imborrab...

VIGO

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Un paseo : pocas personas aprecian las calles que se caen a cachos, pero el viajero propondría una caminata nostálgica por el Casco Vello . En caso de que seamos de gustos más elegantes, también hay de eso. Para satisfacer a todos, la orilla del Atlántico sabrá despertarnos antes de desayunar o después de comer. Un restaurante : de joven, el viajero no comía sardinas, como todo estepario. En Vigo descubrió las xoubas, y desde entonces no ha parado de apreciar ese manjar. Lo curioso es que no se fue a los grandes restaurantes de la ciudad, sino que se las sirvieron en la cafetería de un camping de la Praia de Patos que ni existirá ya. Los bares de casco antiguo las tendrán. Aunque también nos saciará un copioso arroz con marisco como el de O Portón ... Visita : siempre se ha dicho que viajar es el mejor antídoto para la tontería, y es verdad, porque descubriendo cosas nuevas uno se engrandece. El viajero descubrió que hay un idioma -tal vez gallego- que se habla en el ...

PONTEVEDRA

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Un paseo : Decían algunos locales, cuando se propuso la idea, que el casco urbano peatonal sería una desgracia. Ahora se callan, porque menuda delicia de ciudad que ha quedado con todo el mundo a pie. Y a pie se hará el paseo por las calles, eso sí, cuidándose de no irse muy lejos, que la ciudad es pequeña, por lo que se recomienda una ronda de vinos con varias escalas en las fabulosas plazas . Si uno se ha lijado las suelas de los zapatos por las callejuelas, entonces podrá salirse hasta la ría o, por qué no, dejarse llevar por un riachuelo en la senda fluvial Dos Gafos . Vayamos por donde vayamos, seguro que nos cruzamos con algún pintoresco personaje... Un restaurante : Por oferta que no sea, pero si uno es de paladar intrépido, seguro que se pasa por las delicias de fusión del Bagos o los innovadores manjares de La Ultramar , donde te lo ponen para llevar si no has podido con todo ello sentadito. Una visita : Por extraño que parezca y sin hacerles un feo a las hermosas...