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OSLO

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Un paseo: Esta ciudad se visita a pie, lo que la convierte en un agradable destino, y las cuestas que la rodean se alcanzan con el tranvía. El viajero se siente cómodo en ciudades cosmopolitas y amables como Oslo, y envidia a veces la calidad ciudadana de sus habitantes. Por dentro y por fuera, la antigua Kristiania reúne cuanto se necesita para vivir cómodamente (tal vez el invierno sea algo duro). Si nos damos una vuelta en barco por su fiordo, comprenderemos lo que significa "estado de bienestar". Un restaurante: Que nadie se resista a probar el arenque , que es un plato inigualable lleno -creo- de omega 3. En muchos restaurantes lo ofrecen, pero el viajero recuerda el vistoso Ekebergrestaurante , con sus vistas sobre la capital, o el incomparable Engebret Café , con su primorosa terraza. Una visita: Si por algo vale la pena volar más de tres horas y hacer otra en la fila y soportar los empujones de los grupos de turistas y sus incómodos selfies, es por ver el m...

BERGEN

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Un paseo: La hanseática belleza de esta cuidad la convierte en un destino vacacional muy solicitado, pero pese a las hordas de turistas de crucero ávidos de ver fiordos , Bergen resiste por sus múltiples cualidades. Se recomienda visitar el puerto, cómo no, pero adentrándose después en las calles que lo rodean por la parte de arriba, con lo que se consigue perspectiva caballera e imágenes pintorescas de sus calles y casas típicas. En bici se hace, pero hay cuestas. Un restaurante: Los sabores del mar tienen un nosequé por allá, por eso el viajero recomienda rascarse el bolsillo un poco para paladear unos modestos mejillones. El restaurante Dickens se acerca a lo que uno exige. Una visita: Uno de los puntos fuertes de la ciudad es su sorprendente oferta artística, esencialmente reunida en las cuatro sedes del museo Kode , cuyas salas albergan joyas del arte del siglo pasado (Kode 3 y 4). Todo un regalo para la vista. Un recuerdo: En pleno bullicio mercantil, el mercado por...

TROMSØ

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Un paseo: Cuando el viajero llega al Ártico se imagina una estación polar llena de científicos barbudos y desaliñados, pero en  Troms ø, situado en una latitud 69º N reina un ambiente placentero de ciudad balnearia y turística con cierto parecido a la ciudad de la serie "Doctor en Alaska" (Northern exposure). Para una mejor apreciación, se recomienda subir con el teleférico. Un restaurante: Dado lo exótico de la visita, el viajero tendría que aceptar las especialidades locales y, salvo que tenga algún prejuicio, probar la ballena. En el hermoso -y caro, ojo- restaurante Lotus se esmeran en servir como es debido al visitante hambriento, al que le ofrecen incluso vino de otra latitud. Una visita: El atractivo de estas lejanas tierras es ver su cielo, en julio por su sol de medianoche -salvo que esté nublado-, y entre octubre y abril por sus auroras -salvo que no haya tormentas solares o esté nublado-. También se organizan excursiones para avistar cetáceos -salvo que l...

ÅLESUND

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Un paseo: Enclavada en un paraje singular, la ciudad ofrece, además de su naturaleza incomparable, un casco urbano más que atractivo donde predomina el Art Nouveau en su variante nórdica, el Jugendstil, que se impuso tras la reconstrucción de principios del siglo pasado. Si el viajero se atreve con una subida de peldaños y curvas, la vista desde el mirador de Aksla es recomendable. Un restaurante: Aunque cuenta con una razonable oferta hostelera, al viajero le encantará dejarse llevar por el impulso de disponer un mantelito sobre un merendero y allí degustar productos locales frente a un paisaje único. Una visita: Obligado es el paso por una galería, el Jugendstil Senteret , decorado como una antigua botica en su recepción y con una colección de modernismo más que aceptable. Un recuerdo: El viajero se va de ciudades así con la sensación de haber visitado tierras lejanas para las que no es necesario ningún lastre, así que se llevará de  Ålesund una  lección: no e...

LIÉRGANES

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Un paseo : Inscrito en el registro de pueblos bonitos, el viajero comprobará que se lo han tomado en serio y que, pese a la afluencia de turistas, las calles mantienen a raya a los tumultuosos grupos. Las orillas del río Miera son una opción para contemplar rincones placenteros, aunque el pueblo se aborda en conjunto de un tirón. Todo un regalo dentro de los fabulosos Valles Pasiegos . Un restaurante : Si el viajero ve que su apetito se despierta, la mejor solución es preguntar a la gente de ahí, pero sin dejarse llevar por retos. ¡No se lo coman todo! Es una delicia degustar los cocidos , montañés o lebaniego, que, por ejemplo, nos ofrecen en La Giraldilla , un singular edificio que destaca entre la arquitectura tradicional. Una visita : Si la vera del río no nos pareció suficiente para colmar las ansias de conocimiento, podemos subir hasta la ermita de San Pantaleón , donde, además de un edificio recio y modesto, podremos disfrutar de unas vistas formidables de la ciudad y...

OLOT

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Un paseo : En la capital de la Garrotxa uno puede elegir entre turismo sosegado o dinámico, es decir entre admirar fachadas modernistas en el apacible casco urbano o conducir apenas un cuarto de hora hasta localidades con encanto como Santa Pau , Besalú o Castellfollit de la Roca . A medio camino entre ambas opciones estaría la subida al volcán Montsacopa que se alza sobre Olot . Una visita : El viajero se sintió con ganas de seguir caminando, así que se adentró por los senderos del Parc de Pedra Tosca y allí dio con la calma de avellanos y robles, y en medio de todo vio curiosas intervenciones artísticas... Un restaurante : Quienes busquen sabores de calidad a buen precio tienen en Olot donde elegir, desde las terracitas de la Cuina del Mercat , del Mig o del Europa hasta los salones y el jardín de la Quinta Justa , todo un templo de la cocina volcánica . ¡Bacalao con alubias, por favor! Un recuerdo : Los geólogos lo tendrían claro, ya que las formaciones basál...

ELIZONDO

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Un paseo:  La capital del valle del Baztán puede tener a gala presidir una comarca apacible que le da al viajero lo que el viajero busca, y si no, a cuarto de hora lo encontrará en cualquiera de los pueblos próximos como Zugarramurdi, Irurita, Amaiur... Tiene Elizondo una curiosa fiesta en verano, la baztandarren biltzarra , en que un desfile de carrozas pone color y sonido a las calles. Si no somos amantes del folclore, tal vez nos resulte algo particular. Una visita: La ciudad en sí misma y todo el valle ya son suficiente reclamo para quien desee gozar de buenas vistas, pero para perfiles más inquietos se propone pasar por el Museo Etnográfico , con una colección de pintura y un catálogo de singularidades locales. Tampoco está mal el Museo Santxotena al aire libre. A tiro de piedra de Elizondo se encuentra el Molino de Urdazubi , todo un descubrimiento para los ojos urbanos. Un restaurante : Por oferta no será, ni por buenos precios, si el viajero se queda con ham...