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LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

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Un paseo : La afortunada metrópoli canaria tiene para todos los gustos, y así veraneantes de sol y playa podrán tostarse junto al mar, mientras que los viajeros más exigentes podrán además descubrir múltiples rincones interesantes, como el acogedor barrio de Vegueta , una joya para el caminante. Un restaurante : Los paladares inquietos tienen aquí ocasión para añadir nuevos sabores a sus papilas, y no solamente con las sabrosas papas , sino especialmente con los peces del océano, como la vieja, el abae o la sama, trinidad litoral del restaurante La Marinera . Un visita : Una sorpresa más para el viajero curioso fue el acuario Poema del Mar , pero lo que más le llamó la atención fue la diversidad de fachadas y patios, tan variados y coloristas, que abundan por la ciudad. Meterse en el Gabinete Literario es viajar a otro tiempo. Un recuerdo : El viajero estepario que huye de los calores peninsulares nunca olvidará esa brisilla que le permite dormir sin desvelos ni pesadilla...

TORDESILLAS

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UN PASEO : Las ciudades castellanas como  Tordesillas son, en verano, calurosas y desiertas, e invitan a echarse una cabezada hasta que refresque, pero el viajero no debe temer nada, ya que es mejor callejear mientras los demás sestean. La plaza, tan pintoresca, será el punto de partida, y el poderoso Duero una fresca escala en cuyas playas mojarse los pies. UN RESTAURANTE : Quien busque cordero, plato local de gran fama, lo encontrará, y del bueno, pero el viajero, de paladar imprevisible, se dejó tentar por el pez de la Meseta, el balacao, y lo probó al pil-pil... El restaurante La Lonja es desde entonces el templo bacaladero de Castilla.   UNA VISITA : Huyendo del tórrido sol y tras opíparo almuerzo, el viajero entró por casualidad en el Monasterio de Santa Clara , y lo que allí vio más parecía encantamiento que realidad, pero no, Tordesillas no dejaba de maravillar. Otra sorpresa más para la agenda. UN RECUERDO : Contagiado por esa atmósfera irreal, el viajer...

SOMIEDO (Pola y sus pueblos)

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UN PASEO: Si se trata de pasear, Somiedo lo tiene todo para quien no le teme a las pendientes, ni a la niebla, ni al calor, ni a nada. Las sendas están bien señalizadas y la información sobre las rutas es precisa. El consejo que da el viajero es que se vaya pasito a pasito gozando de un paisaje único. Será como estar en las nubes, literalmente. UN RESTAURANTE: Una curiosidad de la zona es que en cualquier rincón se encontrará el viajero una buena mesa. La de Casa Cobrana reúne cantidad y calidad, por eso el viajero la recomienda, especialmente su cachopo de setas. UNA VISITA: Todo el parque natural es una visita constante, desde sus lagos hasta sus construcciones ancestrales, las brañas , que nos encontraremos por todas partes. UN RECUERDO: El viajero urbanita tuvo la sensación de que tanto esplendor campestre le hacía ver cosas que solamente son posibles en la naturaleza. El caballo de Pippi

LUARCA

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UN PASEO: Aunque escarpada, la ciudad merece el esfuerzo del desnivel, ya que desde arriba se goza de unas vistas inmejorables, pero la parte baja no es menos interesante. En suma, en Luarca el viajero gozará a cada paso del regalo que le espera. UN RESTAURANTE: El ajetreo da hambre, y la buena comida compromete al viajero, que quisiera comérselo todo, pero es imposible. Aunque el nombre del restaurante pueda confundir, el Báltico es un ejemplo de cocina asturiana, tanto de costa como de interior, y a un precio insuperable. UNA VISITA: Si el pote ha vencido nuestra arrogancia, es bueno tomárselo con deportividad y aplacar ardores acercándose al Puente del Beso , un modesto rincón para apaciguarse escuchando leyendas de corsarios. UN RECUERDO: El viajero no olvidará jamás que, pese a las condiciones variables de presión atmosférica, humedad y temperatura, Luarca es un puerto de paz.

RIBADEO

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UN PASEO: No se asuste el viajero si un día se encuentra la ciudad llena de estampas de otra época, pues la perla de la Mariña Lucense coquetea con su pasado indiano y se engalana aún más. El resto del año es una apacible localidad costera en la que gozar del vaivén del mar y de sus sorprendentes casas coloniales. UN RESTAURANTE: Fiel a la divisa de Galicia calidade , toda esta zona sabe cómo agradar a quien con buen apetito viene, pero de entre todos destaca el restaurante A Cofradía , en Rinlo, un sitio en el que se entiende por qué hay que reservar con tiempo. UNA VISITA: En coche o a pie por el camino natural  Ruta del Cantábrico , es casi obligado pasarse por un rincón inexcusable que, aunque lleno de visitantes, no pierde su encanto. La Praia das Catedráis merece tanta fama. UN RECUERDO: El viajero que, tras tanto andar, tiene un momento de reposo frente a la ría del Eo, nunca olvidará la sensación de darle un trago a su copa de vino hipnotizado por el ir y v...

MARRAKECH

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Un paseo : Queramos o no, el paseo por Marrakech no solamente conduce a la Medina y a la plaza Jamaa El Fna sino que se hace arrastrado por el gentío que unas veces se para a ver babuchas y otras esquiva todo tipo de vehículos. Conviene entrar y salir de las calles para no saturar el cerebro, es un buen consejo del viajero. Un restaurante : A poco que nos dejemos aconsejar bien por algún autóctono, sin comer no nos quedaremos, pero puede que sin vino sí, por eso hay que preguntar o aguantarse, e incluso así está bien. El viajero se dejó tentar por el cuscús de Dar Cherifa . ¡Un acierto! Una visita : Salir de la Medina no es malo, ya que ayuda a despejarse y nos da la ocasión de descubrir una ciudad distinta. Si nos acercamos a los jardines Majorelle podremos disfrutar de dos museos, el de Yves Saint-Laurent y el Berberisco, tres en uno. Un recuerdo : Después de una jornada agitada, el viajero no piensa sino en abrir una puerta y encontrar un descanso cómodo y silencioso. P...

ESSAOUIRA

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Un paseo : La distribución de la antigua Mogador es una suerte para todos, pues a un lado se acumulan los amantes de los deportes de viento y mar, y al otro vamos los viajeros inquietos. Y de algún modo, huyendo de los indiferentes surferos, uno puede hacer un paseo formidable hasta la Medina , una joya mitad portuguesa y mitad berberisca con callejuelas y un puerto sublime. Un restaurante : Como vieja ciudad costera que es, Essaouira tiene de todo para todos, pero nadie debería marcharse sin saborear platos del mar en cualquier restaurante algo pinturero, como por ejemplo el que eligió el viajero, Le chalet de la plage chez Jeannot , frente al océano... Una visita : Qué difícil es quedarse con una sola cosa entre tantas maravillas . Tal vez las cooperativas de mujeres que fabrican el famoso aceite de argán. Por ser estepario, el viajero se decantó por el puerto pesquero, ruidoso aunque ordenado si la flota ha regresado con las redes llenas... Un recuerdo : Pronto d...