PALENCIA

Un paseo: no encontrará el viajero ningún inconveniente para una caminata tempranera, ni tampoco podrá ponerle excusas a las posibilidades que ofrece Palencia. Entre tantas alternativas se recomienda, incluso con frío, el Parque de la Isla Dos Aguas, que en otoño es aún más agradable.
Un restaurante: la tradición culinaria esteparia visitada por el viajero hasta ahora se había centrado en los grandes asados, pero nunca dejó de lado otras joyas humildes como el cocido castellano. En la Taberna Plaza Mayor, para entrar en calor no hay mejor fórmula.
Una visita: en otra ocasión habrá que visitar toda la provincia, desde el llano a las montañas, para descubrir auténticas maravillas monumentales, pero, para hacerse una idea, el viajero propone acercarse a la iglesia de San Juan Bautista, en el casco antiguo de la ciudad. Esto es solo el principio.
 
Un recuerdo: para la próxima vez, el viajero ya no olvidará un complemento que hará más cómoda aún la visita. A pesar del frío, la visita a Palencia es preferible entre noviembre y marzo. El viajero se abrigó bien y se adaptó a los rigores exteriores del Canal de Castilla.

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