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VIGO

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Un paseo : pocas personas aprecian las calles que se caen a cachos, pero el viajero propondría una caminata nostálgica por el Casco Vello . En caso de que seamos de gustos más elegantes, también hay de eso. Para satisfacer a todos, la orilla del Atlántico sabrá despertarnos antes de desayunar o después de comer. Un restaurante : de joven, el viajero no comía sardinas, como todo estepario. En Vigo descubrió las xoubas, y desde entonces no ha parado de apreciar ese manjar. Lo curioso es que no se fue a los grandes restaurantes de la ciudad, sino que se las sirvieron en la cafetería de un camping de la Praia de Patos que ni existirá ya. Los bares de casco antiguo las tendrán. Aunque también nos saciará un copioso arroz con marisco como el de O Portón ... Visita : siempre se ha dicho que viajar es el mejor antídoto para la tontería, y es verdad, porque descubriendo cosas nuevas uno se engrandece. El viajero descubrió que hay un idioma -tal vez gallego- que se habla en el ...

PONTEVEDRA

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Un paseo : Decían algunos locales, cuando se propuso la idea, que el casco urbano peatonal sería una desgracia. Ahora se callan, porque menuda delicia de ciudad que ha quedado con todo el mundo a pie. Y a pie se hará el paseo por las calles, eso sí, cuidándose de no irse muy lejos, que la ciudad es pequeña, por lo que se recomienda una ronda de vinos con varias escalas en las fabulosas plazas . Si uno se ha lijado las suelas de los zapatos por las callejuelas, entonces podrá salirse hasta la ría o, por qué no, dejarse llevar por un riachuelo en la senda fluvial Dos Gafos . Vayamos por donde vayamos, seguro que nos cruzamos con algún pintoresco personaje... Un restaurante : Por oferta que no sea, pero si uno es de paladar intrépido, seguro que se pasa por las delicias de fusión del Bagos o los innovadores manjares de La Ultramar , donde te lo ponen para llevar si no has podido con todo ello sentadito. Una visita : Por extraño que parezca y sin hacerles un feo a las hermosas...

SANTIAGO DE COMPOSTELA

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Un paseo : El viajero sabrá buscar en esta ciudad la calma que tienen sus callejuelas, lejos del peregrino tumulto, y aunque no esté de más frecuentar los lugares tradicionales, el jubileo habrá de encontrarlo en el dédalo de empedrados recodos, casi siempre resbaladizos. Un restaurante : En ocasiones hay que hacerse fuerte en una mesa, atrincherarse en ella y no dejar de pedir hasta que la cordura se imponga, y aun así... Para estos casos está La Tita , donde con un vinito te sirven una tortilla de buen porte. Luego vendrán los calamares, el pulpo,..., el pack del peregrino apócrifo. Una visita : De acuerdo, hay que visitar la catedral , pero hay que hacerlo con una perspectiva crítica en la que se valore la maestría del románico frente al agobiante exceso del barroco. para eso se recomienda darle la espalda al altar... Lo demás viene solo. Un recuerdo : Siendo una ciudad menuda, el viajero no olvidará sus enormes méritos, pero de todos ellos siempre guardará el gozo de p...

AMIENS

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Un paseo : Acogedora ciudad esta capital de Picardía (desde hace poco rebautizada  Hauts de France , que dará mucho juego para hacer chistes como " Eaux de France "). Si además el tiempo es clemente, entonces el paseante podrá recorrer los senderos del Parc Saint-Pierre o las callejuelas del barrio de Saint-Leud , remansos de paz en una apacible ciudad. Un restaurante : El centro histórico tiene todo a mano, de modo que no será difícil encontrar una buena mesa local para saborear la ficelle picarde (" hautefrançaise "). El viajero tuvo la suerte de encontrar Les Épicuriens , un pequeño restaurante con gran gusto. El tartar de vieira se llevó la palma. Una visita : Seguro que la catedral acapara al grueso de los visitantes, y es normal: su fachada, su altura, sus torres, el laberinto... pero el viajero, inquieto como es, prefirió acercarse a dos puntos más que interesantes: el sitio arqueológico de Saint-Acheul , joya del periodo achelense, y la casa d...

TUDELA

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Un paseo : Uno de fuera diría que, a poco que caminara uno, se saldría de la ciudad (de la vieja, claro), y tal vez sea así, pero no por eso nos vamos a privar de una caminata hasta el río, que ese sí que es grande. Si no, se sube uno hasta el mirador. Un restaurante : El viajero de buen apetito encontrará el modo de saciarse a poco que elija bien. Tanto el Topero como el Treintaitrés tienen una carta, especialmente de verduras, con la que dejar satisfecho al más exigente. Los menús de degustación son la opción para los no iniciados. Una visita : Los monumentos del casco antiguo, sus calles y sus rincones tienen eso que, en pequeñas dosis, pueden agradar al viajero, pero, como ocurre en ocasiones, un desvío fortuito nos lleva a un lugar con eso que, por inesperado, nos seduce. En este caso, el edificio de la Uned se lo merece. Un recuerdo : Si no se nos graba en la memoria esto, entonces o no hemos pasado por Tudela o no tenemos buen gusto ni paladar. Sin palabras....

GALWAY

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Un paseo : Esta apacible ciudad portuaria y costera se transforma en verano, sobre todo cuando llegan las carreras y el Ladies Day , una especie de carnaval vestimentario y etílico. Cuando las calles están despejadas, el viajero tiene una caminata placentera por el centro, aunque también puede recorrer el paseo marítimo bien provisto de su impermeable y sus gafas de sol por si tiene un cambio de estación cada dos horas. Un restaurante : Con una oferta muy amplia, como corresponde a las ciudades balnearias, Galway City tiene la virtud de satisfacer el apetito de todos, ya sea goloso como en el Sheridans Cheesemongers , con sus vinos, quesos y charcutería, curioso, como en el hispano-irlandés Cava Bodega , con sus pinchos de autor, o tradicional como en The Dáil , donde la Chawder es un cuenco de salud para el viajero. Además, estos dos últimos tienen WiFi... Una visita : Algunos se atreven a entrar en el Museo del Claddagh , una joya algo sobrevalorada, pero el viajero pref...

DUBLÍN

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Un paseo: Llueva o sople el viento, que nadie deje de recorrer las calles de esta ciudad en cuyas calles siempre hay recodos por los que colarse y recobrar fuerzas con una cerveza local . Si se prefiere a pie por Temple Bar , fabuloso, porque puede ser una muestra de la ciudad tradicional. Pero si se quiere pedalear, la ciudad ofrece un servicio de préstamo de bicicletas muy eficaz. Otra opción es realizar una visita con los guías Sandemans , que no tienen precio pactado, pero sí mucho valor. Y si queremos volver a Dublín, hay que posar las manos sobre el busto de la generosa Molly Malone. Un restaurante: Una de las cosas que el viajero aprecia es poder comer de todo a cualquier hora, cosa que su endocrino le reprocha, pero un hedonista es como es. Dublín tiene esa opción, y por eso es difícil decantarse por un solo local, de modo que ahí van las propuestas: Nancy Hands , un pub de siempre con buenos precios y mejor cocina, y el delicioso Boxty House , donde nadie puede perders...